
La intolerancia alimentaria es una reacción a un alimento que puede causar síntomas desagradables. La única manera de prevenir una reacción es evitar el alimento en cuestión y mantener una adecuada salud intestinal.
Se estima que más del 20% de la población sufre de intolerancia alimentaria, esta puede afectar a cualquier persona sea cual sea su edad, pero hasta que los síntomas no se manifiestan, puede haber transcurrido mucho tiempo desde la ingesta del alimento y ello hace muy difícil relacionar el alimento causante del problema. Algunas intolerancias a los alimentos son el resultado de una respuesta inmune.
La producción de anticuerpos es una de las maneras en las que nuestro organismo reacciona a las sustancias que le afectan adversamente. Los anticuerpos son conocidos también como “Inmunoglobulinas” y la detección de anticuerpos específicos IgG de alimentos puede ser de gran ayuda para identificar aquellos alimentos que su organismo no tolera.
Las situaciones clínicas que se han podido relacionar con la intolerancia alimentaria y después de suprimir el alimento o alimentos son las siguientes:
• Procesos dermatológicos (16%): Acné, eczema, psoriais, erupciones, urticaria, picor.
• Trastornos gastrointestinales (50%) Dolores abdominales, estreñimiento, diarrea, inflamación, gases, síndrome del colon irritable. Esta es la patología que más induce a pensar en una intolerancia alimentaria.
• Molestias Neurológicas (10%): Dolor de cabeza, migraña, mareo, vértigo.
• Molestias respiratorias (10%): Asma rinitis, dificultad respiratoria. En estos casos puede haber un solapamiento con un proceso alérgico.
• Trastornos psicológicos (11%) Ansiedad, depresión, fatiga, náuseas, hiperactividad (en niños principalmente).
• Otros: Artritis, fibromialgia, articulaciones inflamadas.
Extracción de sangre capilar mediante una pequeña punción en el dedo. Se elaborará un informe personalizado que se remitirá al paciente en 24 horas.
Nuestra nutricionista resolverá cualquier duda y realizará un seguimiento, si así se desea.
